La importancia del trabajo en grupo
Dentro de una empresa es inútil pensar que todo el peso del trabajo recaiga en sólo una persona, sobre todo si es un trabajo de esfuerzo, pensamiento, ejecución y horas y horas de pantalla de ordenador. En Kabytes nos describen las cualidades que deberían tener los grupos de trabajo en las empresas, sobre todo en las competitivas.
Ahí van unas cuantas:
Cada integrante debe tener en claro que el principal beneficiado debe ser el trabajo y no él como persona, ya que no falta aquel que tentado por la avaricia de poder o dinero, y muchas veces aprovechándose de un rol superior en el grupo de trabajo (ya que en un grupo no hace falta que todos tengan el mismo nivel jerárquico) perjudique al resto de los integrantes del grupo o al trabajo en si a cambio de su beneficio. Esto es disgustante e inconcebible desde donde se lo vea, y creo que la única manera de prever estos altercados es conociendo de antemano a la persona con la cual nos “asociamos”.
Uno como integrante de un grupo de trabajo debe conocer las áreas en las que se destaca y aceptar aquellas que ignora, puesto que es obvio que no todos sabemos absolutamente todo, y hay que aceptar el hecho de que puede existir otra persona que sepa más o este más familiarizado con un área en la cual nosotros “tocamos de oído”. Se supone que, teóricamente, es por esto que formamos un grupo de trabajo, para complementar nuestros conocimientos y así no quedarnos con espacios en blancos en relación al conocimiento y saber.
Como integrante uno debe siempre recordar que el objetivo cumplido es de todos los integrantes del grupo de trabajo y no obra exclusivamente propia, puesto que existieron y existirán infinidades de casos de fraude en los que una persona “olvida” a sus pares, no coloca los créditos correspondientes, o se “roba” el proyecto con el fin de publicarlo por cuenta propia antes de decidir hacerlo en conjunto con quienes han ayudado en su desarrollo.
En caso de existir funciones designadas, cada integrante del grupo de trabajo debe ser capaz de cumplir con las tareas que le han asignado o que ha aceptado cumplir por cuenta propia, y además aprender a no “meterse” en las funciones designadas del resto de las personas que integran el grupo de trabajo. A nadie le gusta que se metan con las funciones o tareas que a uno le designan, pero aceptar esto además significa aceptar el hecho de saber pedir ayuda en momentos en los cuales nuestra función nos supera en cuestión de conocimientos.
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Categoria: Reflexiones
















